Cuando las luces del teatro se apagan, cuando se levanta el telón y, finalmente, cuando sobre el escenario aparecen los cuerpos humanos, el encanto escénico crea una atmósfera propicia para el gozo estético.
Los artistas “profesionales” tienden a flotar permanentemente sobre nubes de encanto. Dentro y fuera del escenario los ungidos de la secta artística parecieran estar poseídos por personajes que han olvidado todo lo propio de la vigila y la desvinculación de lo mundano, no pocas veces, los ha llevado a la autodestrucción y con ello a la perversión del encanto escénico. La ilusión del arte, paradójicamente, acaba en una realidad catastrófica por exceso de “irrealidad”.
Cuando “seres de carne y hueso” toman el escenario, tanto ellos como el público profano, también de “carne y hueso”, tienden a materializar poderosamente el encanto onírico del arte que, como todo sueño, es la frontera clara con la vigilia. La ausencia de realidad se logra en manos de personas “normales”.
Los Talleres Libres de la Universidad Nacional Autónoma de México llevan promoviendo la actividad dancística entre personas no profesionales, desde los años 80. Con una oferta de más de 200 talleres que van desde la danza clásica, hasta la danza contemporánea, pasando por el danzón, la música disco o hasta la salsa; los talleres “recreativos”, sorprendentemente, son una oportunidad de acercarse a propuestas artísticas que rescatan lo cada vez más ajeno a los “profesionales” del arte: el carácter lúdico de la creación y de la experiencia estética.

Como cada semestre, las prácticas escénicas de los talleres libres de Danza UNAM se realizan en la Sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario. Los días 22, 23, 28 y 29 de junio y el 5 y 6 de julio ocuparon el escenario cientos de seres humanos unidos por la danza en muchas de sus manifestaciones, desde las más conservadoras, hasta las más abstractas y contemporáneas; pero todas ellas con el toque humano de individuos que llevados por su historia, su necesidad y su pasión, han optado por encarnar la estética corpórea del movimiento elevado a la categoría de arte.
Todo el mundo está invitado a vivir la experiencia de la danza en la Universidad Nacional Autónoma de México que cada semestre abre sus puertas para que personas de todas las edades y gustos dancísticos vivan toda una experiencia artística.


